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Manejo del Duelo

Psicologa_Fanny_Bernal

Fanny Bernal Orozco

Cuenta con una maestría de la Universidad Manizales en Docencia Universitaria e Investigación. Dos especializaciones en Farmacodependencia de la Universidad Luis Amigó y la de Relaciones Familiares con la Universidad de Caldas.
Escritora del libro “Asuntos pendientes Los duelos y la muerte” que fue publicado por la Fundación Alejandra Vélez Mejía en el año 2004 y columnista dominical en el diario la Patria (había una vez).
Terapeuta de duelo por espacio de 15 años.

Los talleres tienen varios objetivos, uno de ellos es aprender a afrontar los duelos que vivimos a lo largo de la vida, como consecuencia de rupturas amorosas, abandonos, separaciones, suicidios, abortos, secuestros, muertes, despidos, cambio de residencia o ciudad, pérdida de objetos materiales o dinero, desapariciones, detrimento del estatus, tragedias colectivas.

Es acercarnos, a los temores, a los miedos, a los sentimientos de indefensión e incertidumbre, es aceptar que tenemos deudas emocionales con algunos familiares o amigos.

Es aprender que uno de los pasos para sanar es el perdón, perdonando y pidiendo perdón, además de perdonarnos a nosotros mismos, o es quizás el momento de ponerle alas a los sueños que por miedo, no hemos dejado volar.

En los talleres se realizan una serie de ejercicios, mediante los cuales, las personas expresan diversos sentimientos y emociones, visualizaciones, en las que hablan con sus seres queridos fallecidos y vivos, les escriben cartas y aprenden a hacer del perdón, un maravilloso rito de purificación y crecimiento espiritual.

Los talleres entonces, no son sólo momentos para hacer catarsis y reflexionar, son también espacios para diseñar cambios de hábitos y actitudes, ponerse metas y tareas emocionales, desarrollar otras maneras de asumir la vida con libertad, responsabilidad y voluntad, celebrando, la vida misma.

Los talleres tienen varios objetivos, uno de ellos es aprender a afrontar los duelos que vivimos a lo largo de la vida, como consecuencia de rupturas amorosas, abandonos, separaciones, suicidios, abortos, secuestros, muertes, despidos, cambio de residencia o ciudad, pérdida de objetos materiales o dinero, desapariciones, detrimento del estatus, tragedias colectivas.

Es acercarnos, a los temores, a los miedos, a los sentimientos de indefensión e incertidumbre, es aceptar que tenemos deudas emocionales con algunos familiares o amigos.

Es aprender que uno de los pasos para sanar es el perdón, perdonando y pidiendo perdón, además de perdonarnos a nosotros mismos, o es quizás el momento de ponerle alas a los sueños que por miedo, no hemos dejado volar.

En los talleres se realizan una serie de ejercicios, mediante los cuales, las personas expresan diversos sentimientos y emociones, visualizaciones, en las que hablan con sus seres queridos fallecidos y vivos, les escriben cartas y aprenden a hacer del perdón, un maravilloso rito de purificación y crecimiento espiritual.

Los talleres entonces, no son sólo momentos para hacer catarsis y reflexionar, son también espacios para diseñar cambios de hábitos y actitudes, ponerse metas y tareas emocionales, desarrollar otras maneras de asumir la vida con libertad, responsabilidad y voluntad, celebrando, la vida misma.